RECOLECCIÓN DE LA ACEITUNA


En Los Navalmorales, la fuente principal de ingresos es la recogida de la aceituna. Esto ha sido así durante la mayor parte de la vida del pueblo. No se sabe la fecha exacta, pero se especula que a partir de 1725 hasta 1735 se plantaron los primeros olivos, pues indirectamente, ya se rubrica el concepto del pago de tributos al marqués de Valdelpusa. A partir de entonces y hasta nuestra era, el aceite de nuestra localidad por su excelente calidad recibiendo varios galardones.

La mayor parte de al localidad vive directa o indirectamente de la recolección de la aceituna, ya sea por trabajar directamente en el campo, en alguno de los molinos o siendo comerciante y así vender sus productos a personas que los compran con dinero de la aceituna. Existen en esta localidad dos molinos privados, una cooperativa y una asociación privada de agricultores. En Los Navalmorales se produce un aceite de gran calidad, con la aceituna, tradicionalmente, de variedad cornicabra aunque en la actualidad está tomando fuerza la plantación de olivos de la variedad picual porque se defiende mejor de insectos como el que produce el barrenillo.
Durante la segunda mitad del siglo XX, la recogida de la aceituna evolucionó enormemente gracias a las mejoras tecnológicas, lo que produjo una disminución de la necesidad de empleo. Antiguamente, la recogida de la aceituna, evidentemente, se realizaba a mano, transportándose en las alforjas de las mulas, al igual que el arado, que también se realizaba con mulas. Actualmente, el papel de las mulas lo realizan modernos tractores. Hoy en día, dada la mecanización de la recogida de la aceituna, ha ido en desudo la recogida de las aceitunas del suelo. De esta tarea se encargaban las mujeres, que equipadas con sus faldas, pañuelos y cestas; además, para evitar que sus dedos se quedaran fríos, éstas recogían los frutos de los chaparros, similares a las bellotas, utilizando la”cabeza” de este fruto para ponérselas en las puntas. La gran profusión de aceitunas en el suelo se debía al tamaño de las mantas, que antiguamente era mucho menor que en la actualidad.

Antiguamente, el ramón se quitaba por un método que hoy nos parece bastante curioso. Un hombre mayor utilizaba un cuenco para quitar el ramón aprovechando cuando hacía viento para lanzarlo al aire, lo que producía que el viento se llevase el ramón y la aceituna volviese a caer al cuenco. Este procedimiento era fruto de la necesidad de dejar la aceituna lo más limpia posible de ramón ya que entonces en los molinos no había máquinas para quitarlo.

Ya entrada la era de los tractores y remolques, en primera instancia, la aceituna se cargaba en sacos para posteriormente, echarlos al remolque. Sin embargo, actualmente, se carga directamente de la manta a la pala con el objetivo de ahorrar viajes hacia el remolque.
La forma de vareo también ha sufrido cambios, pues antiguamente era todo vareo, y hoy día, son las máquinas vibradoras las que tiran la mayor parte de la aceituna, mientras que los vareadores se dedican, principalmente, a varear las zonas que vibran con menor intensidad, que son las cogollas y los faldones.

 

 

   

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