Ruta de los Fósiles

Duración: Corta.
Longitud de la marcha: 1,2 km. aproximadamente
Dificultad: sencilla
    
Arriba
. Faustino Santillana  
. Arroyo Marchés
1) ¿Por qué realizar esta marcha?

· a)  Estudio de ejemplares fósiles de antiguos habitantes de estas tierras (y mares).
. b) Observar -multitud de plantas de los Montes de Toledo, así como distintas construcciones y ecosistemas.
 

2) Descripción de la marcha

   Salimos de los Baños con, dirección a San Pablo, por la carretera;  encontramos un camino que sale a la izquierda entre unas casa a escasos 25 m. de los Baños.

    Lo primero que nos llama la atención, antes de tomar el camino, es la construcción de planta circular adosada a una casa que vemos a nuestra derecha; se trata de un horno comunal compartido por varias familias. Cada semana una familia cocía pan y se repartía entre las demás, el pan así elaborado duraba toda la semana guardado en tinajas dentro de cada casa. A la semana siguiente otra familia llevaba a cabo la tarea de la elaboración del pan con nueva harina y  un poco de masa levadura que se guardaba de la semana anterior. La harina se obtenía moliendo el trigo en molinos movidos por los arroyos de la zona como el que se puede observar por encima del campamento cercano (ya totalmente arruinado) o como el del Gualín, en Navas de Estena.

    Unos metros más adelante encontramos cuatro "columnas" de granito junto al camino, en esta ocasión estamos ante un potro.  Esta construcción se utilizaba para herrar (poner herraduras) a los bueyes que se utilizaban para las  faenas del campo cuando no existían tractores ni otros ingenios mecánicos que aliviaran las tareas campesinas.

Continuamos nuestro camino dejando atrás las edificaciones, saliendo a una vaguada por la que en tiempo de lluvias discurre un pequeño arroyuelo.  Podemos ver que en la zona inferior de la vaguada crecen varios robles melojos (Quercus pyrenaica) especie también conocida por aquí como rebollo o quejigo. Estos árboles requieren un ambiente más fresco que el que se da normalmente en este lado de la montaña y por eso se refugian en los valles donde existen condiciones de mayor humedad. A nuestra derecha vamos observando distintos arbustos que son característicos de por aquí, como la jara pringosa (Cistus ladanifer) o el torvisco (Daphne gnidiurn).

Un poco más adelante cruzaremos el arroyo justo delante de una cuesta encima de la cual encontraremos un porche (establo) para mantener ganado (generalmente cabras). En el que quizás podremos observar los el aprovechamiento de los terrenos que se encuentran en su parte delantera para cultivar algunas verduras en una pequeña huerta. Este tipo de explotaciones son comunes ya que se aprovechan los terrenos fertilizados por la presencia de los animales que, en otras circunstancias serían muy poco productivos.

     Tras subir la cuesta seguiremos por el camino que se nos ofrece a la derecha ( el menos transitado) y, después de hacer un pequeño recodo del camino saldremos a una recta desde la que podemos contemplar la raña o piedemonte formada por cantos más o menos grandes mezclados con arcillas y arenas.  Estos terrenos más o menos llanos se aprovechan para el cultivo de cereal dejándose de vez en cuando algunos árboles (que por aquí suelen ser encinas); se consigue así un ecosistema denominado dehesa.  Cuando el cereal se siega queda el rastrojo (restos de Cereal segado)  que se, pueden utilizar para pastoreo de ganado, pudiendo también ser aprovechado por los Ciervos y otros animales para alimentarse.

    Nuestro camino sigue hasta que entramos en pequeña vaguada en la que aumenta la vegetación. Allí encontramos algunos alcornoques que distinguiremos por su corteza de abundante corcho.  En este valle existe una cantera que se utilizó para reparar caminos de la zona.  El material que encontramos son pizarras de la época del Ordoviciano (hace unos 450 millones de años) y en las que podemos encontrar distintos tipos de fósiles tales como trilobites, graptolitos, distintos braquiópodos (conchas),... Todos estos animales habitaron estas tierras cuando esto no eran tierras, sino...  ¡mares! donde vivían flotando unos y otros moviéndose por su fondo fangoso.

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