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Río
Gévalo
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Distancia aproximada: 6 Km.
ida y vuelta
Salida: Alcaudete de la Jara
Llegada: Alcaudete de la Jara
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Nuestra
ruta comienza siguiendo el río a contracorriente. Accedemos al río
Gévalo desde la parte sur del pueblo, para seguir por su orilla
izquierda.
Pronto
cambia el escenario, al llegar a un olivar cerca del río, por donde
transcurre la senda junto a una alambrada.
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Enseguida
aparece ante nosotros una buena representación del bosque de
galería, dominado por sauces y álamos blancos. Más
adelante contactamos con un camino que se dirige a la antigua toma de
agua. A nuestra izquierda se eleva una ladera de monte bravío,
dominado por encinas, almendros y enebros, y plantas mediterráneas
como rosales silvestres, cantuesos, tomillos, etc..
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Tras
caminar un kilómetro y medio, llegaremos a una presa que da origen a
una interesante laguna artificial, cuya orilla se encuentra poblada de
carrizos, planta característica de márgenes de aguas someras
en ríos y embalses. Aquí será fácil observar a la escasa garza
imperial y aves acuáticas como ánades o zampullines.
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Al
llegar a una alameda, es prácticamente imposible seguir por la misma
orilla, dado su difícil acceso, por lo que no habrá más remedio que
atravesar el río por encima de unas piedras colocadas sobre el cauce
para poder situarnos en la otra orilla y coger la senda que transcurre
por una labranza abandonada y sigue paralela al río.
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Al arribar a una estación medidora de aforo de caudal, el camino penetra
en un atractivo paisaje de cortados rocosos, donde habitualmente, los
más atrevidos y especialistas, practican la escalada.
Junto
al río, encajonado entre peñas, la vegetación ribereña y el canto
de numerosas aves ripiarias se adueñan del paisaje.
Es
fácil sorprender a los martines pescadores, una de las aves
más bellas que frecuentan los ríos de la comarca.
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El
final de la ruta lo podemos fijar en las ruinas del molino de agua
conocido como El Riscal, muy frecuentado en época estival por
los jóvenes del pueblo que acuden a bañarse en sus frescas y
transparentes aguas.
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Si
deseamos empaparnos aún más de este bello paisaje, podemos
adentrarnos en el feudo del búho real y la nutria,
especies querenciosas de territorios salvajes y tranquilos, para
continuar la ruta junto al río por estrechas sendas, donde
descubriremos otros atractivos paisasjes. El camino de regreso se
realiza por el mismo recorrido.
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