Historia de Cedillo del Condado

 

SIGLOS XVII Y XVIII

 

En el siglo XVII fue repuesto, como ya dijimos, el título a los Condes de Cedillo. La villa continuó prosperando y mantuvo escribanos.

Asimismo fue cuando se perdió Balaguera definitivamente para Cedillo; habiendo sido dada la carta -puebla conjuntamente a ambas localidades, sin embargo estuvo siempre más próxima a Illescas, habiendo pertenecido a la corona desde 1584 en que se separó de la iglesia primada, si bien tenía apenas 120 habitantes, por lo que acabó despo9blándose en 1666. Illescas y Cedillo compitieron por la incorporación de dicho lugar a sus términos, pero después de casi un siglo de pugnas, éste pasó a Illescas, que pagó 15.000 reales a la Real Hacienda por la adjudicación, realizada por Real Cédula de 18 de agosto de 1746.

Fue un siglo de emigración a América. Queda alguna información de aquellos “indianos”, así sabemos que Manuel González de Mesa, nacido en Cedillo el 26 de julio de 1672, alcanzó el puesto de director de la Real Compañía de la Plata en la ciudad de Zacatecas en Nueva España (Méjico), en 1690. Volvió a Cedillo a primeros de siglo a Cedillo, casándose con una joven de Recas (Josefa Ortega y Guevara). Desempeñó el cargo de Alcalde Mayor de la Villa, falleciendo el 10 de abril de 1755. Contribuyó a la construcción de la sacristía, la torre y las campanas de la Iglesia Parroquial, dando 55.000 reales para la capilla mayor y pagó otros elementos y adornos, como los cetros de plata del Santo Cristo de la salud (hoy desaparecidos) y María Santísima del Rosario, que costaron 264 pesos, sufragó la fábrica del retablo nuevo (también desaparecido), que costó 20.000 reales.

Como gracia, a cambio de las donaciones efectuadas, se concedió a D. Manuel González de Mesa el uso perpetuo de dos sepulturas en la capilla mayor, a la derecha de la iglesia parroquial, para él y su esposa y sus descendientes, con piedras o lápidas llanas, sin inscripción, fuera de donde pone los pies el sacerdote cuando celebra la misa. Estas sepulturas, como las demás existentes dentro de la iglesia, han desaparecido a  resultas de las diversas obras llevadas a cabo en el siglo pasado, aunque es de presumir que los restos de los difuntos sepultados en la misma continúen allí