Los
condes de Cedillo dejaron de serlo como castigo por su
apoyo a los Comuneros, frente a Carlos I, pues vencidos
éstos y asentado el rey en trono retiró a los López de
Ayala y Álvarez de Toledo el título de conde.
Recuperaron dicho título por concesión de Felipe IV el
31 de mayo de 1624 (algunos autores señalan a D. Antonio
Álvarez de Toledo, a quien Felipe IV le repone el
título, como primer Conde de Cedillo; cuando en realidad
hemos visto que no es así). Cedillo siguió siendo lugar
de señorío hasta que los señoríos jurisdiccionales
fueron abolidos por las Cortes de Cádiz en 1811.
El
señorío de Cedillo comprendía tanto el propio Cedillo
como Tocenaque, la Dehesa de Moratalaz (hoy situada en
Illescas), adquirida al ser segregada de la Orden de
Calatrava, que Felipe II había secularizado, y el
despoblado de Peromoro, hoy también fuera del término de
Cedillo.
En
esta época el origen de las rentas de los condes era,
fundamentalmente, jurisdiccional, es decir, los ingresos
provenían de impuestos más que de propiedades, muy
limitadas ya que se concentraban en el antiguo señorío
de Tocenaque.
Dentro
de las relaciones histórico-geográficas ordenadas por
Felipe II el 27 de octubre de 1575, se remitió a Cedillo
la encuesta, que fue muy breve en sus respuestas, pues
respondieron de forma excesivamente sintética al
cuestionario. Tenía 130 vecinos (aproximadamente 520
habitantes), con poco término municipal y sin río ni
arroyo, bebiéndose de un pozo del Concejo; se iba a moler
al Tajo, distante cinco leguas, y al arroyo de Redondos,
situado en el Viso, perteneciente a la Orden de San Juan.
Se señala, por último, que había algunas huertas de
recreación, y tenía el señor casa propia muy principal
(no sabemos si la actual casa-palacio, situada en la plaza
principal, que quizá fuera la “casa fuerte” que cita
Fernando Colón).
En
el siglo XVI ya era villa de importancia, prueba de ello
es que, a lo largo del mismo, se ven asentados diversos
escribanos públicos: Gonzalo de León (1571-73-82-84),
Juan Corona (1588), Miguel Valdemoro (1589), Cristóbal
García (1590-93), Andrés Fernández del Álamo
(1594-95), Juan Alfonso aguado (1595-97-99) y otros
muchos, ya en el siglo XVII.
Otro
hecho importante del siglo XVI es la construcción de la
Iglesia Parroquial (aunque ya sabemos que en la Edad Media
existía un templo). El nuevo, aún en pie, con algunos
añadidos, se comenzó a construir el 21 de marzo de 1584.
La Iglesia se construyó en estilo Mudéjar, con una
imponente lacería, hoy oculta por un cielo raso
construido en el siglo XIX, conserva algunos elementos de
la antigua Parroquia, como la Pila Bautismal de principios
del XVI.