Aunque
no tenemos certeza de la primera población de Cedillo, casi con
seguridad anterior a la fecha de su carta-puebla, es en ésta
donde aparece mencionado por primera vez.
Estas
cartas-pueblas no eran sino documentos de donaciones de
propiedades a aquellas personas que se atrevieran a asentarse en
lugares relativamente peligrosos, por encontrarse cerca de las
marcas fronterizas o, desaparecidas éstas, como terrenos sin
dueño y de alguna forma desiertos, para repoblarlos.
La
carta-puebla de Cedillo se da en el año 1152 por el Conde
Manrique de Lara; no está claro si la da como propietario que
cede lo suyo, o más bien en calidad de tenente de la ciudad de
Toledo, lo que parece más probable. Dicha carta-puebla está
redactada en latín, y su traducción sería aproximadamente la
siguiente:
De
la dacción de Cidello a sus pobladores.
Cristo.
En el nombre de Dios y en su gracia. Yo el Conde Amalrico hago
carta de donación a los pobladores de Cidello de esta misma
aldea para que siempre ellos y sus hijos y toda la generación
que de ellos provenga hayan y tengan y posean con derecho
hereditario perpetuo y hagan de aquella heredad lo que
quisieran, dar o vender a quienquiera que quisieran a salvo sin
embargo de mi juro. Esto es, para ti Pedro Negro una heredad de
cuatro yugadas (1). Para Santa María una heredad de dos
yugadas. Para Benedicto una heredad de una yugada. Para Pelayo
Garganta, ésta por tres yugadas. Para Enego Pascual, la heredad
que tiene. Para García, la heredad que tiene. Para Cristóbal,
la heredad que tiene. Sem Ferro, la heredad que tiene. Pascual
Flain, con su heredad. Domingo Blasco, la heredad que tiene.
Pedro Domingo, con una yugada. Enego Domingo y Blasco Domingo,
la heredad que tiene (sic.). Benedicto Juan Mezmunde, una
yugada. Raimundo de Fontanelas, Pedro sobrino de Pedro Negro.
Del mismo modo, hago carta a los de Balaguera. Valerio Enego en
Balaguera, una heredad por tres yugadas. Para Pedro Juan, la
heredad que tiene. Para Nuño, del mismo modo. Castellano, Pedro
Peláez, Don Polo, Pedro Longo. Padre de Pedro Peláez.
Carta
hecha en el mes de febrero en la era de mil ciento noventa. Siendo
Alfonso Emperador de Toledo e imperando en toda España. Alcaide
en Toledo, Uter Roiz. Alguacil, Esteban Abenbrán. Alcaldes, Antolín
Negro, Julián de Capello.(2)
(1)
Una yugada es la extensión que puede labrarse con una yunta en
un día. En algunas zonas equivaldría a 50 fanegas de marco
real, es decir, alrededor de 32 hectáreas. Sin embargo no podemos
dar por sentada esta equivalencia y, en consecuencia, es difícil
saber la extensión real que otorgaba esta carta.
(2)
Es significativo señalar que el nombre que aparece en esta
carta-puebla no es el de Cedillo, sino el de Cidello. El Conde de
Cedillo sostiene que el nombre de Cidello debe entenderse como
diminutivo de la palabra árabe Cid, o sea señor, y vendría
a significar algo así como “pequeño señor”. Sin embargo hay
quién ha relacionado dicho nombre con el de un conocido médico judío
de la corte de Alfonso VI, apodado Cidello, aunque su nombre era
Jusef Ibn Ferrusiel.
Así
pues, tenemos un lugar con carta-puebla otorgada por el Conde
Manrique de Lara al que se da en la carta de donación el nombre
latino de Amalricus, o Amalrico en traducción directa al
castellano, un pueblo con nombre árabe pero con posible conexión
con un médico judío y con población mezclada.